Controladores aéreos, Jurídico, Otros

René Girard, el deseo mimético y el chivo expiatorio (los controladores aéreos)

Por C: Controlador

El ser humano se mueve fundamentalmente por deseo. Pero deseo no de cualquier manera, ¿qué es lo que hace que algo sea deseable?, ¿simplemente su valor intrínseco? Según René Girard (filósofo, antropólogo y crítico literario) deseamos lo que otros desean, ese es el factor clave –la mimesis- para que algo sea deseable. Por tanto el deseo tiene tres componentes, nosotros, los demás y la cosa deseada.

Así que los objetos que deseamos se eligen mediando un modelo. En la medida en que el individuo que he tomado por modelo desea un objeto, yo también paso a desear el mismo objeto. Ejemplos de esto hay infinitos en la publicidad, que hoy en día no vende objetos en muchos casos, sino vende el estatus, el nivel, el éxito de un personaje modelo en el campo que sea y así, de manera indirecta, nos hace desear el objeto que la publicidad asocia a ese personaje modelo. Esa mimesis supone un drama existencial: nos pasamos la vida comparándonos con los demás en una dinámica absurda, porque siempre habrá alguien con más éxito que nosotros en cualquier campo; es un callejón sin salida.

Pero un aspecto esencial de todo esto es que el deseo mimético nos lleva al enfrentamiento con el otro. Cuando alguien posee algo, nos encontramos con la mimesis de apropiación porque el objeto entra en disputa. Pero esa mimesis de apropiación suele quedar superada por una mimesis de antagonista porque el objeto primario de conflicto se olvida y la rivalidad pasa a ser una obsesión recíproca. La manera de hacer patente esa obsesión es diferenciarnos al máximo del enemigo tomando una postura diametralmente opuesta a la suya, ejerciendo una oposición mecánica y sistemática. Dependiendo de en qué ámbito nos movamos –política, por ejemplo-, estamos hablando de violencia.

Así que según Girard el deseo instaura la violencia como ley. Se produce una espiral creciente de violencia hasta que se produce un hecho relevante: la unión de todos los antagonistas contra un solo individuo o grupo. Así la violencia se “resuelve” por medio del establecimiento de un chivo expiatorio, que es una víctima inocente, pequeña y precisa. El sacrificio del chivo expiatorio restablece el orden, se convierte en el mecanismo de apaciguamiento social, es lo que “salva” a la sociedad.

La sola acusación lo vuelve automáticamente culpable, se crea el consenso más absoluto. Para que el resultado sea completamente satisfactorio se establece un mecanismo, un ritual para que el sacrificio tenga un efecto máximo. Todas las religiones y las sociedades establecen un ritual preciso y detallado hasta el mínimo detalle para sacrificar a la víctima. Es más, el chivo expiatorio debe asumir su culpa e incluso puede que llegue a creerse la falsa acusación.

La cohesión de una sociedad se logra gracias al sacrificio ritual, cuestión que es negada tajantemente por quien lo realiza. Pero el mecanismo en todo caso resulta eficaz. La eliminación de un miembro inocente de la sociedad –especialmente si es de cierta relevancia- aplaca a los “dioses”, el todos contra todos se vuelve todos contra uno dirigiendo los instintos violentos generados por el deseo mimético hacia una sola víctima propiciatoria. Además hace que toda la sociedad sea cómplice. Finalmente, después del sacrificio ritual, ha quedado restablecido el orden, ya volvemos a estar en una “zona de seguridad”, hasta que se vuelva a repetir todo el proceso.

¿Qué podemos sacar en claro los controladores aéreos españoles de todo esto? Según mi punto de vista varias cosas:

1. La gente sólo puede satisfacer sus instintos por dos vías: o bien la consecución de logros personales (camino difícil, sacrificado y sólo asequible a unos pocos), o bien la destrucción de otros, lo cual aplaca momentáneamente la frustración, el resentimiento y la envidia aunque no proporcione ningún beneficio real. Los controladores aéreos nos encontramos en medio de esta segunda situación.

2. La “crisis” es una circunstancia que produce deseo. Deseo de seguridad, de acabar con la incertidumbre, de eliminar el miedo al futuro, de recuperar la estabilidad, etc. La violencia generada por esos deseos que afectan a la seguridad de las personas ha sido canalizada por unos manipuladores hacia una agresión a los controladores aéreos.

3. El deseo está íntimamente relacionado con la envidia. Los manipuladores aprovechando la crisis económica (y espiritual, social, moral, etc.) han desatado un deseo antagónico en la población contra nosotros y ahora la gente busca nuestra destrucción -simple y llanamente- aunque no le suponga ningún beneficio.

4. Somos “culpables” porque somos un “chivo expiatorio” (la culpabilidad va implícita en el chivo expiatorio) y cumplimos una función social en medio de la crisis, más allá de los puntos concretos de nuestro “conflicto”.

5. El sacrificio ritual de los controladores aéreos se ha vuelto una “necesidad” (aunque ahora no esté todos los días en los medios de manipulación de masas) tanto para los manipuladores, como para la sociedad. Para los manipuladores porque era su objetivo desde el principio, para la sociedad porque es una manera de aplacar su rabia, ira, resentimiento y frustración.

6. La “justicia” cumple el cometido de establecer todos los detalles del “sacrificio ritual” para darle, no sólo una apariencia de legalidad, sino un cometido de apaciguamiento y cohesión de la masa. No podemos salir “inocentes” de todo el “conflicto” porque el ritual social quedaría inconcluso, habría un desequilibrio, lo cual sería peligroso para los manejadores que se esconden detrás del “conflicto”.

7. Con reuniones con nuestros verdugos, con “buen rollito”, con un perfil profesional, con moderación, no vamos a solucionar absolutamente nada. Primero porque es decirle al agresor deliberado y voluntario que no sea agresor (lo cual es una imbecilidad), y segundo porque nuestra suerte ya está echada y lo único que hacemos es perder el tiempo hasta que estén en disposición de darnos el tiro de gracia.

8. Lo peor de todo es que tenemos controladores “A” y controladores “B”, no estamos todos en la misma situación, y eso hace que no haya un ejército compacto. Y eso por no hablar de la infiltración del enemigo en nuestras filas. Resumiendo: ni generales, ni tropa.

Enlace relacionado:

Las nuevas brujas: los controladores aéreos

Comentarios

4 comentarios en “René Girard, el deseo mimético y el chivo expiatorio (los controladores aéreos)

  1. Grande

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    Publicado por AV | 3 julio 2012, 10:16
  2. Lamentablemente estoy de acuerdo al cien por cien con lo que se expone aquí.

    ¿ Sería mucho pedir a nuestros verdugos que nos dieran de una vez el tiro de gracia para no alargar más la agonía?

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    Publicado por El que mató a Manolete | 3 julio 2012, 22:59
    • El tiro de gracia nos lo darán cuando tengan sustitutos, por ahora les está saliendo rentabilísimo tenernos trabajando como esclavos mientras nosotros estamos paralizados, bloqueados, detenidos, o como quieras llamarlo. El tiro de gracia vendrá en forma de despidos masivos por el cierre patronal de diciembre de 2010 + robo del dinero pagado a los despedidos + sustitución de controladores de cierta edad por controladores “low cost” + rebaja bestial del sueldo a los que queden después de la masacre. El futuro que se presenta es: todo, repito, TODO, el control aéreo privatizado (en manos inglesas lo más sustancial), con sueldos mileuristas y las condiciones de trabajo actuales, es decir, esclavistas. En cuanto a las leyes promulgadas no tocarán ni una coma porque están hechas ad hoc por abogados del estado para establecer la dictadura que ya estamos sufriendo.
      Mientras la gente no asuma que esta, y no otra, es la situación, no hay nada que hacer. Pero asumirlo es sólo necesario, pero no suficiente. Luego viene lo realmente difícil, que es ser consecuente con la situación y tomar las terribles medidas que tenemos que tomar. Y hay que hacerlo ya, el tiempo juega en nuestra contra. Después de 2 años de infiltración enemiga en el colectivo, sumado al borreguismo extremo, hemos llegado a esta situación casi indescriptible.
      Pero te voy a anticipar el futuro: Napoleón decía que “gana quien es capaz de vender esperanzas”, por eso la gente volverá a autoengañarse por enésima vez con las votaciones en el sindicato mayoritario, elecciones que no van a cambiar nada, pero que porporcionarán el forraje (la droga) que necesita la gente. La gente cree en idioteces porque quiere y necesita creer en ellas.

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      Publicado por spicaweb | 4 julio 2012, 9:24
  3. Elegísteis deshonor para evitar una guerra y ahora tendréis deshonor y guerra.

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    Publicado por Winston Churchill | 5 julio 2012, 4:05

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