Controladores aéreos, Destacados, Jurídico

Reflexiones sobre la presentación de un libro. “Errores judiciales”.

Por C: Controlador aéreo

Ayer acudí a la presentación de un libro que trata del calvario judicial, y con él personal, de una mujer que sufrió una negligencia médica y se tiene que enfrentar con una institución poderosa.

Dado que éste no es lugar para hacer publicidad del libro, no citaré el título, pero sí nombraré a una persona de relevancia pública que intervino en la presentación.

La protagonista del libro es una persona que “presuntamente” sufrió una negligencia médica y tuvo que acudir a los tribunales para buscar justicia. Tras un primer juicio favorable la poderosa institución consiguió anularlo. A partir de ahí todo fue un calvario. El segundo juicio fue contrario para ella y ahora se encuentra con que tiene que pagar las costas del juicio, lo que le puede suponer el embargo de su casa para poder pagar. Esta es una descripción muy somera de la cuestión, pero lo que me interesa es transmitir algunas de las cosas que me llamaron la atención enormemente por la similitud con el caso de los controladores aéreos.

En primer lugar Irene Villa, que fue una de las ponentes en la presentación y a la que quiero felicitar porque estuvo magnífica, dijo que tanto la mujer protagonista del libro, como las víctimas del terrorismo, a pesar del maltrato que sufren desde la justicia y el resto de las instituciones, tienen un consuelo muy importante en el apoyo social que tienen, al menos sienten el calor y la solidaridad de la gente. A mí en ese momento se me cayó el alma a los pies. El calor que sentimos los controladores aéreos desde la sociedad es el de la hoguera que tienen preparada para quemarnos en la Plaza Mayor. No sólo estamos perseguidos laboral, política, mediática y judicialmente, sino que la sociedad se ha creído las mentiras del Sistema contra nosotros. La gente está rabiosamente en contra de nosotros, gente que en muchos casos ni siquiera vuela, pero a la que los controlados medios de comunicación le han dicho que los controladores aéreos somos demonios inhumanos y desalmados venidos a la tierra para fastidiar a la sociedad. Y la gente se lo ha creído y nos odia ciegamente.

En segundo lugar la mujer que padece la injusticia dijo otras cosas muy importantes. Dijo que el juez de su primer juicio, el que ganó, escuchaba. Recalcó esto último porque en el segundo juicio cuando hablaban los  peritos (que declararon cosas favorables a ella) tenía la sensación de que el juez no escuchaba. Y en el segundo juicio se las arreglaron para que ella misma no pudiera declarar. Pues en la sentencia del segundo juicio, contraria a ella, el juez que no escuchaba, puso lo contrario de lo que habían declarado los peritos; es como si la sentencia ya estuviera hecha de antemano o, dicho coloquialmente, como si estuviera ya todo el pescado vendido. Desgraciadamente aquí no puedo poner la reflexión que me pide el cuerpo; a pesar de lo libres que creemos que somos, tenemos una coerción enorme para no poder hablar sobre muchísimas cosas libremente. Sólo diré que la “justicia” española no nos escucha a los controladores aéreos y, cuando la justicia no escucha, es que ya está todo el pescado vendido.

Por último hizo una advertencia, un aviso a navegantes, cuidado con los abogados porque lo que hacen, o dejan de hacer, es irremediable después. Si te encuentras con un abogado que, por el motivo que sea, en vez de defenderte adecuadamente, no lo hace por acción u omisión, el resultado es catastrófico e irremediable. Aquí podríamos hablar de muchas cosas, entre ellas la maravillosa estrategia de acudir a la boca del lobo, que otros llaman Audiencia Nacional, que emitió en su más que previsible sentencia contra los controladores aéreos esta cosa repugnante: “ningún derecho fundamental es absoluto”.

Una última reflexión. Ayer la gente estaba indignada al conocer el caso. El gran acierto fue trasladar al público el lado humano y emocional del asunto. Ayer no nos dieron datos fríos, “profesionales”, distantes, etc., nos dieron el lado humano, nos hicieron ver el lado personal, el sufrimiento ante la injusticia, y funcionó de maravilla. ¿Cuándo los controladores aéreos hemos transmitido que somos humanos (no máquinas ultraprofesionales) que sufrimos ante la injusticia enorme que supone la barbaridad que nos están haciendo?. La respuesta es obvia.

Comentarios

2 comentarios en “Reflexiones sobre la presentación de un libro. “Errores judiciales”.

  1. Sólo un necio espera impasible, luciendo una sonrisa bovina, que le corten la cabeza, cuando tiene en su mano un arma para evitarlo.
    A ver cuando despertamos ….

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    Publicado por Anónimo | 15 febrero 2012, 12:55
  2. Yo si he leído el libro,creo que se llama David contra Goliat,pero no estoy seguro.Ami no me importa hacer propaganda del libro.He de decir que después de leerlo estoy mucho mas preocupado por nuestra situación.Si una señora,que fue sometida a una mala praxis médica y a la que han dejado disminuida en un 70% de su capacidad física,lleva 13 años pegándose cabezazos contra un muro,porque el muro son los servicios médicos del Real Madrid…¿Que no nos podrá pasar a nosotros los controladores?.Nuestro muro no es el Real Madrid, es….¡¡¡EL ESTADO!!!.

    Me gusta

    Publicado por Rafa Soler | 15 febrero 2012, 18:15

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